Tecnología de Barrio

Proyecto Tecnología de Barrio

En 2015 me presenté a la convocatoria de Mediadores/Investigadores de MediaLab-Prado, con un proyecto de impulso de grupos ciudadanos jóvenes para promover la apropiación y el uso crítico de la tecnología. No fui seleccionado, pero acabo de encontrar el proyecto y me parece que perdido en un disco duro nunca aportará nada, así que hoy lo comparto.

El proyecto lo llamé Tecnología de Barrio, y se puede desarrollar en cualquier espacio que quiera fomentar la tecnología y la creación digital con fines sociales y proactivos. Por supuesto, si a alguien le apetece llevarlo adelante puede contar con mis servicios ;-P

RESUMEN
El presente proyecto plantea el impulso de un grupo motor de jóvenes que sean promotores de la inclusión digital de la población del barrio de influencia de MediaLab-Prado impulsando procesos co-creativos y formativos definidos por ellos mismos en conversación con la ciudadanía.
Esto lo provocaría trabajando con los agentes sociales del barrio, para aglutinar una comunidad de jóvenes vinculados a MediaLab-Prado que definan y acompañen acciones de promoción del conocimiento y aprovechamiento tecnológico, desde una visión crítica y experimental, con especial atención a los dispositivos móviles.
Todo el proceso se documentará mediante técnicas cualitativas para valorar y en su caso promover su transferibilidad y réplica. Así como a nivel audiovisual en el blog y herramientas complementarias.

PLANTEAMIENTO

En los últimos años vengo reflexionando e investigando cómo afecta la tecnología en la evolución de las personas, en sus relaciones, en su socialización, en sus competencias, en definitiva en su día a día. Y en especial, por mi trayectoria profesional como trabajador social, a las personas en vulnerabilidad o exclusión social.

Hace más de 10 años la preocupación en este sentido era la alfabetización digital, el saber interactuar con la máquina, hacer “uso” de la tecnología. Pero, igual que el tiempo nos ha hecho ver que leer y escribir no conlleva pensar y reflexionar de forma crítica. Somos muchos los que comprendemos que aunque superemos la barrera de la alfabetización, e incluso de la accesibilidad, la tecnología no dejará de ser un medio, un instrumento que debe estar al servicio de las personas para favorecer su progreso individual y colectivo.

Me refiero a la capacidad de la persona para apropiarse de la tecnología y mejorar su situación y la de otros a partir de ella. Un tecnología social, que como diría Stallman nos hace libres.

Dejando por un momento la tecnología a un lado, si hay un «colectivo» que conozco a pie de calle, es el de los jóvenes. Es con ellos con los que he impulsado proyectos sociales durante años, y los que han superado mis expectativas en los puntos concretos en los que han podido pensar y hacer libremente. Si tengo claro un factor de éxito de un proyecto social en este momento, es el protagonismo, autogestión y cooperación de las personas y en concreto de la, en ocasiones denostada, población joven.

Estos 2 elementos, los jóvenes y la tecnología, son un constante en mi trabajo de los últimos años, y su natural relación un factor de cultivo de proyectos sociales, culturales y educativos.

Es por ello que he participado en todos aquellos proyectos que integraban el desarrollo de la competencia digital en las personas y en los jóvenes que estaban a mi alcance. Con especial atención a aquellos proyectos donde los jóvenes cobran el protagonismo de facilitadores del conocimiento tecnológico. Uno de los programas que me motivaron especialmente fue «Conecta Joven”, que tratan de impulsar la solidaridad y la competencia de los y las jóvenes, colaborando en la alfabetización digital de adultos.

A partir de este proyecto, que celebró su 10º aniversario en MediaLab-Prado, visualicé desde 2010/11 numerosas formas en las que los jóvenes pueden impulsar procesos participativos, co-creativos y solidarios donde promover un uso aplicado de la tecnología.

Dicha proyección se tradujo, por ejemplificar, en el proyecto “Salud digital” que impulse en mi puesto de trabajo en 2012, por el que recibí un reconocimiento europeo. En este programa se impulsaba el uso de la tecnología, especialmente móvil, en el trabajo de mantenimiento cognitivo y motor con mayores. Y nuevamente pude observar las grandes capacidades de los y las jóvenes que entienden la tecnología como un elemento básico y cotidiano que puede favorecer la transformación social y mejorar la calidad de vida de las personas.

Justo en este trazo se hilvana el proyecto que presento “Tecnología de Barrio» para tejer sinergias en MediaLab-Prado.

Está en boga rodearnos de estímulos de consumo tecnológico envuelto en un discurso de necesidad carente de elección, pero no recibimos impulsos de como discriminar la tecnología que se adapta a nuestras necesidades, tratando de crearlas en un universo comercial de manipulación capitalista.

La aplicación de la tecnología puede mejorar nuestra vida, pero no su mero uso o tenencia. La población menos dicha en el uso de la tecnología, o incluso analfabeta digital, se ve en una tesitura no orientada de incorporación forzosa al contexto digital, lo que puede llevar a malas experiencias y rechazo.

Y es aquí, donde el impulso joven, puede aportar un acompañamiento crítico y adecuado para la que incursión sea satisfactoria y beneficiosa. El capital humano joven es innegable, sólo requiere de un impulso y cierto apoyo técnico para impulsar el proceso en un espacio tan óptimo como el centro de Cultura Digital de la ciudad de Madrid.

OBJETIVOS

  • Impulsar y acompañar un grupo motor de jóvenes (entre 16 y 20 años aprox.) del barrio de Huertas y alrededores que promuevan la tecnología a través de talleres en MediaLab-Prado.
  • Estudiar la metodología más adecuada para la promoción de un uso crítico de la tecnología a partir de grupos cooperativos juveniles.
  • Documentar un proceso completo comunitario de impulso de un grupo motor, toma de decisiones e impulso de acciones, desde una perspectiva intergeneracional.
  • Fomentar entre los agentes sociales del barrio la apropiación de MediaLab-Prado como un espacio de co-creación y encuentro vecinal.

COLECTIVOS PROPUESTOS

El foco principal del proyecto es el colectivo de jóvenes de entre 16 y 20 años del entorno, desde una visión positiva del potencial de los mismos y realizando una espacial atención a jóvenes en situación de vulnerabilidad social. El fomento de sinergias y espacios de encuentro y cooperación tiene una repercusión positiva en la mejora de las situaciones de vulnerabilidad, creando red social y favoreciendo las competencias personales.

Así, plateo un proyecto donde los y las jóvenes sean el impulso, el motor de transformación, pero desde una metodología comunitaria que implica interactuar con todos los agentes sociales, con especial atención a:

Recursos, centros educativos, centros de mayores, asociaciones de vecinos/as, entidades sociales, educativas y culturales.

Y, en congruencia con el fomento del encuentro vecinal e intergeneracional, la capacitación y acompañamiento a los y las jóvenes estará alineada con tejer redes ciudadanas con especial atención a colectivos más vulnerables por la brecha digital, como mayores, mujeres desempleadas, migrantes, infancia, etc.

CONEXIÓN MEDIALAB-PRADO

Comprender y esquematizar MediaLab-Prado es tarea compleja, pero de ahí deriva su riqueza, de la apertura y pluralidad de su metodología. El apoyo a ciudadanía que clarifique este conglomerado, interacciones con los diferentes grupos y estaciones, al tiempo que anime  a crear un espacio permeable a vecinos y vecinas, es un impulso interesante para sus fines. Y las relaciones institucionales en el barrio otro nutriente extra.

El grupo de trabajo que se plantea en el presente proyecto da respuesta a esta necesidad, con conexiones claras por ejemplo con espacios como “OpenLab”, talleres y estaciones como CoderDojo, Estación flúor, Jóvenes cacharreando o Hardware creativo. Ya que la propuesta es un impulso de la tecnología adaptada a las personas para la resolución de problemas, por lo que son espacios de referencia existentes. Esto se englobaría en el área de Innovación educativa, partiendo desde los jóvenes hacia toda la población del barrio.

Por otro lado, en el acercamiento metodológico al grupo, es interesante la aplicación transversal de ciertos procesos propuestos por el grupo de “Alfabetización Digital Crítica” en el que participé de 1º mano.

Y considero, que el presente proyecto puede ser un impulso y el surgimiento de nuevas líneas de trabajo para el Proyecto “Haciendo Barrio”, reforzando las relaciones de MediaLab-Prado hacia el entorno cercano.

POSIBLES ACTIVIDADES

Como todo proceso social y cultural de traza comunitaria la orientación del mismo debe definirse a partir del consenso con las participantes, pero obviamente atiende a una planificación de líneas deseables que se quieren impulsar, en este sentido identifico la siguiente línea temporal de actuaciones propuesta:

  • Diseño y concreción de la propuesta de trabajo planteada. Incluyendo los soportes de recogida de la información cualitativa para el estudio del impacto del proyecto.
  • Identificación y entrevista con los agentes sociales clave, como centros educativos, entidades sociales y culturales, y agrupaciones.
  • Captación de los y las jóvenes motivados para impulsar el proceso de reflexión y formación de gestación del grupo motor.
  • Definición de las actuaciones que los y las jóvenes quieran impulsar en MediaLab-Prado.
  • Desempeño de las acciones de enseñanza-aprendizaje
  • Evaluación y valoración de la continuidad y transferibilidad del proceso.

A nivel de planificación y cronograma de acciones, puedo afirmar a partir de mi experiencia en procesos similares, que es adecuado a la temporalidad de un curso escolar.

RESULTADOS ESPERADOS

Para que un proyecto de investigación pueda responder a los planteamientos que lo han germinado, hemos de generar un proceso de evaluación que garantice un análisis integral del proceso.

Este análisis se diseñará al comienzo del mismo, una vez se analice la realidad del contexto, para atender a todas las variables que puedan afectarle en la medida de lo posible.

Atenderá a las grandes preguntas que han impulsado esta investigación:

¿Qué elementos fundamentales impulsan a los jóvenes a la participación social?

¿Cómo puede la tecnología resolver  problemas sociales y cotidianos?

¿Puede ser la tecnología palanca para generar redes sociales en el barrio?

Planteo los siguientes indicadores de evaluación como punto de partida y orientación a los soportes documentales de referencia.

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