Smartphone como centro de recursos socioeducativos

Smartphones, gadgets, distancian, enfrían, atontan, generan adicción, podemos oír de todo sobre estos pequeños ordenadores pero hoy quiero dar otra perspectiva, el uso de smartphone en la acción social con jóvenes y adolescentes. Promoción de la creatividad, nuevas metodologías e instrumentos amigables son los condimentos de este post.

Esta reflexión la redacte para un curso sobre la aplicación de las TIC en la intervención con jóvenes y ahora la retomo tras ponerla en práctica varias veces.

Vamos a partir del creciente uso que hacen de estos aparatos digitales jóvenes de entre 13 y 18 años, que no obstante, no debemos olvidar que existe una gran cantidad de adolescentes que no tienen acceso a este tipo de tecnología, pero tenemos una potencial oportunidad en el atractivo que supone para ellos este tipo de dispositivos.

Una cuestión a tener en cuenta al diseñar actuaciones con tecnologías digitales es que no se requiera de los últimos modelos de aparatos y que siempre existan alternativas a los mismos que podamos facilitar.

Otro aspecto importante es que se promueva un trabajo colaborativo en el que con un solo aparato puedan y sean necesarios varios participantes, de forma que su posesión no sea excluyente si no que promovamos que compartan.

Dicho esto, en pocos años el uso de los smartphone en adolescentes se ha extendido notablemente, y poder incluirlos en nuestras estrategias socioeducativas genera un cambio de visión de los mismos, que no favorezcan su aislamiento y distanciamiento social, si no que pasen a ser herramientas que favorezcan la relación entre iguales, o de forma intergeneracional.

Concursos de fotografía o cortometrajes temáticos con móviles, juegos de geolocalización, debates a través de redes sociales como Tuenti, concursos musicales, lipdub, trabajos colaborativos para días conmemorativos con recursos web, y un sin fin de oportunidades que con el uso de diferentes herramientas digitales al alcance de sus manos que partiendo de su creatividad y promoviendo la conciencia crítica, promuevan el uso positivo y responsable de estas tecnologías.

Actualmente, cuando veo un smartphone en las manos de un adolescente, veo la posibilidad de promover su uso responsable y creativo. Veo una videocámara, una cámara de fotos, una grabadora, un blog de notas, una enciclopedia, un sin fin de sistemas de comunicación, una videoconsola, un noticiario, un GPS.

En resumen, una infinidad de recursos digitales muy atractivos para los y las jóvenes, que bien orientado, se convierte en un maremagnum de oportunidades de dinamización, educación, sociabilidad y ocio en la palma de la mano.

En nuestra capacidad de adaptación está la posibilidad de aprovechar estos recursos en nuestra labor como educadores, formadores, monitores y orientadores de jóvenes. Nos llevan ventaja y debemos ponernos las pilas para no quedarnos atrás, y no coartar sus alternativas de futuro por nuestra resistencia al cambio, aspecto que ya trataré más adelante en otro post.

Atrévete, prueba, equivócate, experimenta, pero no niegues la evidencia, estamos en la era digital.

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