Identidad digital

✅ ¿qué es la identidad digital?

Con la eclosión de Internet y sobre todo de la denominada web 2.0, la cantidad de datos personales existentes en la red es muy elevada y contribuye a crear nuevas identidades personales en el entorno digital. La irrupción de Internet ha ofrecido una gama amplísima de nuevas herramientas para la creación de contenidos y de comunicación cambiando las condiciones tradicionales de gestión de la identidad (Citado en Giones-Valls & Serrat-Brustenga 2010).identidad digital jose maria regalado

Podemos entender la identidad digital como la imagen que internet proyecta de nosotros hacia los demás. Dicha identidad se va conformando con la participación de cada uno, directa o indirectamente, presente o diferida en un momento ulterior en las diferentes comunidades y servicios que conforman hoy en día, internet (Puyol, 2018).

Por tanto, podemos considerar que la identidad digital se construye por acción y omisión, es decir, por nuestra actividad directa de forma individual o en interacción con otros, o por medio de terceros que construyen nuestra identidad con o sin nuestro conocimiento. Esta actividad deja una huella digital en la red, que va estructurando nuestra identidad, a partir de interacciones o mediante la generación de contenidos en cualquiera de sus modalidades.

La gestión de la identidad digital trata por tanto, de la habilidad para gestionar con éxito la propia visibilidad, reputación y privacidad en la red.

la construcción de la identidad digital está ineludiblemente ligada al desarrollo de habilidades tecnológicas, informacionales y una actitud activa en la red, participativa, abierta y colaborativa.

✅ ¿para qué sirve la identidad digital?

la gestión de la identidad digital ha ido creciendo exponencialmente con la llegada de la web 2.0, y la figura de los prosumidores, que han contribuido a la expansión de la internet social y la inteligencia colectiva. De esta forma, las personas que crean contenidos o generan conversación o influencia en la red, se posicionan como potenciales promotores de los medios digitales de empresas, e instituciones.

Esta situación a supuesto una importante relevancia de la reputación en línea, como identifica Goffman (1981), cuando un individuo se presenta ante los demás transmite la impresión que quiere proyectar. Los otros, a su vez, tratarán de conseguir el máximo de información del individuo y contrastar la que ya tienen, hasta llegar al punto en el que el individuo ya sabe qué esperar de los demás y los demás del individuo.

La adecuada gestión de la identidad digital posibilita la construcción de una reputación que suponga una relevante influencia en terceros, aspecto cada vez más extendido en plataformas de redes sociales. Así, la posición que una persona ocupe en la comunicación digital de la red, pude tener un valor superior al de su propio rol en su contexto más “analógico” en la sociedad.

Freire (2009) defiende la construcción de la identidad en la red como una oportunidad de aprendizaje tanto personal como profesional dentro de la cultura informacional donde vivimos inmersos.

La construcción de una identidad digital en la red implica un aprendizaje y una actitud colaborativa y participativa en la cultura digital. La gestión de la propia presencia en la red se convierte en un escalón más dentro de los multialfabetismos y significa un paso fundamental para el ciudadano que vive y se desarrolla en la sociedad del conocimiento (Giones-Valls & Serrat-Brustenga, 2010).

 Reputación online y marca personal

Hasta el momento podemos extraer 3 conclusiones clave sobre la huella digital que existe sobre no digital:

  1. Es lo que internet dice que somos a los demás
  2. Esta identidad se va generando con nuestras acciones y omisiones
  3. Nuestra identidad digital se compone de datos, texto, imágenes, videos y sus contextos.

De ello extraemos una serie de conclusiones fundamentales para empoderar a las ciudadanía dotándoles de herramientas para gestionar sus identidades digitales:

  • Nuestro rastro en internet existe, aunque no lo creemos nosotros/as, ya que terceros lo construyen por diferentes vías, hablando de nosotros/as, apareciendo en listados, participaciones en eventos públicos, fotos de publicaciones, y una larga lista de posibilidades por las que se va generando nuestra identidad en la web, de lo que concluimos que la presencia en la red actualmente es ineludible.
  •  El aprender a gestionar nuestra identidad digital favorece elementos de socialización y nuevas oportunidades. Podemos favorecer relaciones sociales, mejorar la empleabilidad, evitar riesgos de internet como (acoso, sexting, robos digitales, estafas, suplantación de identidad, etc) promover la conciencia crítica, generando redes, promoviendo el conocimiento compartido, pero ante todo que las personas puedan ser conscientes de su propia huella digital y aprender a protagonizar y tomar decisiones sobre la misma.
  •  Podemos enseñar a aprovechar la gestión de la identidad digital para favorecer la inserción sociolaboral, generando oportunidades más horizontales e igualitarias en el acceso a oportunidades laborales. La red permite que podamos comunicar nuestro conocimiento, actitudes e inquietudes de una forma más democrática y social.
  •  Mediante blogs, redes sociales generalistas o especializadas y otros foros podemos mostrar nuestras competencias y dialogar de “tú a tú” con nuestros potenciales empleadores, colegas o clientes, y además sin barreras territoriales. Lo que ha diversificado las relaciones laborales y de negocio.

En particular, en el mercado laboral, las empresas requieren de trabajadores y trabajadoras con perfiles polivalentes y en particular con unas competencias digitales que puedan aplicar en su desempeño profesional. Unido a esto, el propio reclutamiento de personal, está ejerciéndose de forma prioritaria a través de internet, nuevas plataformas de networking, están facilitando una horizontalidad en la comunicación sin precedentes, donde puedes ponerte en contacto con profesionales de todo el mundo y de cualquier nivel, por lo que los medios para emplear un empleo se han extendido.

Ante esta situación, todo/a profesional, y en particular los y las jóvenes, han de construir su curriculum congruente a una identidad digital que se construye con las herramientas disponibles en internet, como blogs, redes sociales, plataformas de networking, etc.

✅ Gestión de la identidad digital

La gestión de la identidad digital es una competencia deseable y necesaria en la sociedad del conocimiento, y su construcción una habilidad que nos posiciona a través de la red, en el contexto laboral, cultural político y demás esferas de influencia. Pero a su vez, se crea una dualidad perversa, donde nuestra huella digital deja tal rastro que pone en tela de juicio nuestra privacidad, o incluso la posibilidad de disponer de ella.

No se trata solo de la información que compartimos conscientemente al configurar nuestro perfil dentro del marco de posibilidades de privacidad que ofrece cada plataforma; se trata también de la huella digital que dejamos al navegar. Esto último significa que nuestra experiencia de navegación deja un rastro informático conformado por plugins, cookies, pixels, direcciones IP… Un rastro que es analizado por agencias de datos de comportamiento y redes publicitarias mediante sistemas algorítmicos capaces de visualizar y tratar cantidades masivas de datos, lo que se conoce como Big Data (Segura, 2014).

En este sentido, Callejo (2008) refiere como la estructura de internet orientada al consumo, fragmenta el mercado a partir de la propia interacción del consumidor. Se registran los deseos de los internautas en su navegación, modo mediante el cual los consumidores autofragmentamos el mercado, posibilitando la personalización del producto y la oferta de consumo.

Es aquí donde se crea una relación perversa como identificábamos anteriormente. Ya que en la construcción de la identidad digital, que permite una mayor competitividad en el mercado laboral y el posicionamiento en esta y otras áreas de influencia, dejamos un rastro digital que a su vez nos estudia para manipular y favorecer nuestro consumo en la red. Siguiendo con propuestas de Segura (2014), el temor a la exclusión del circuito social comunicativo actúa como fuerza magnética que atrae a la participación voluntaria de un control donde, retomando a Deleuze, el marketing y la publicidad se erigen como los nuevos aparatos normalizadores que complementan las viejas disciplinas.

Esta dualidad de intereses genera fuerzas encontradas que cada individuo debe de analizar y valorar su exposición a la red en línea con sus intereses.

✅ Beneficios y factores de riesgo de la identidad digital

Factores positivos de la identidad digital

  • Una correcta gestión de la identidad digital favorece la pertenencia a la comunidad o redes de identidad y relaciones. Incrementando la red social de apoyo y pertenencia.
  • Estas relaciones pueden adquirir unas dimensiones anteriormente inalcanzables gracias a la conectividad de la red internet. Lo que puede repercutir en nuevas oportunidades en diferentes esferas como la laboral, la cultural o la personal.
  • Nos permite posicionarnos en una materia, siendo influyentes en la misma, repercusión que quizá no podamos alcanzar en nuestro rol más “analógico”.
  • Abre un abanico de nuevas posibilidades en el entorno profesional. Tanto por la facilidad de establecer relaciones anteriormente improbables, como por poner en valor nuevas habilidades y competencias.
  • La carencia de estas competencias y habilidades, supone un riesgo de sufrir brechas digitales y estar expuesto a situaciones de vulnerabilidad social.

Factores de riesgo de la identidad digital

  • La, cada vez más presente, lógica de internet basada en el consumo de medios, pervierte la neutralidad de la red, con una exposición permanente a manipulaciones derivadas de luchas de poder e intereses comerciales.
  • La huella digital que dejamos ineludiblemente con nuestra actividad en red, reduce nuestra privacidad y supone riesgos de seguridad y sobreexposición.
  • Hay un mayor control sobre los individuos a partir de sistemas de analítica masiva de datos, facilitados mediante todo un conglomerado de medios técnicos como las cookies y cesiones de datos permanentes.
  • Creciente exposición e incluso exhibición mediática.
  • Aparición de nuevas brechas digitales y factores de riesgo de exclusión social.

✅ Las redes sociales y la huella digital

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✅ La identidad digital del Trabajo Social

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